Siempre quiso encontrar alguien especial, a su alguien.
Un joven que viviese buscando una princesa con la boca de fresa
a la que invitar a comer perdices y, ya de paso, también a ser felices.
Siempre supo que algún día le encontraría, y ese día estuvo de suerte:
pues Él también la esperaba.
Esperaba una muchacha capaz de pasarse horas perdida en su mirada
Deseosa de compartir con él su manera de ver el mundo tan alocada.
Cuando se miraron no hubo fuegos artificiales
Ni tampoco resonaron los timbales
El mundo siguió girando,
Pero ellos… ellos estaban flotando.
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Muchas gracias,
gracias por este sueño tan maravilloso que llevo soñando 365 días, espero no despertar jamás.
T.A.
-Tengo muchas ganas de terminar los examenes y disfrutar del verano.
-¡Sí! El buen tiempo, tomar el sol, limonada fresquita y no madrugar.
-A mi lo que más me apetece es poder pasar mas tiempo contigo...
-¿Sabes? Cuando estas cerca mi corazon late con más fuerza.
La miró con sorpresa
-¿Mucho?
-No puedes imaginar cuanto. Y más deprisa. Como si se me fuera a salir del pecho.
-Bueno... Será que me quieres mucho.
-No sabes cuánto.
Los rayos de Sol le hacían cosquillas en los párpados. Abre los ojos y le ve. Tan cerca, tan perfecto… nunca antes se había sentido tan feliz al despertar, podía oír su respiración, acompasada, tranquila; y podía disfrutar de su olor, un olor tan dulce que le recordaba al caramelo. Nunca habría imaginado que al abrir los ojos ese día se daría cuenta de que necesitaba tenerle a su lado, cada mañana, cada noche… siempre.
Era todo TAN maravilloso…
No podía evitar quedarse hipnotizada, saboreando cada instante. En momentos de felicidad máxima una sonrisa se dibujaba en su rostro… Quizá algunos piensen que es ridículo, o que es una cursilada… pero una sonrisa de oreja a oreja le iluminaba la cara.
Supo en aquel momento que no quería volver a dormir sola. Jamás.
Cuando andaba memorizándole el abrió los ojos… y sonrió.
Definitivamente odio dormir sin ti.

-¡Venga! ¡Vamos! ¡Date prisa o llegaremos tarde!- Repetía sin cesar caminando apresuradamente de un lado a otro de la habitacion.- LE-VAN-TA!!!
le tiró del brazo intentando en vano levantarle de la cama, circunstancia que él aprovechó para atraerla hacia sí y tras un leve forcejeo tumbarla a su lado.
-Me da igual. Me da absolutamente igual si es pronto o tarde. No quiero tener prisa, o al menos no por irme de aqui, por dejar de estar contigo tal y como estamos ahora.
Quiero recordar estos momentos de máxima felicidad,- dijo acariciándola el brazo.- Por ello no tengas prisa y déjame memorizarte bien...

-No, aun no... por favor, espera un momento.
- mmm , un momento. ¿cuanto es eso?
-Un momento es...
La miró a los ojos. Aquellos ojos que una vez creyó verdes. Ella se perdía y derretía en su mirada,
-¿Qué sientes ahora?
-Sí, claro. Ahora me dirás que aun no has desarrollado tu capacidad para leer la mente…
-Siempre suena mejor si me lo dices tú.- Inquirió
-Pues la verdad –cedió finalmente;- es que no sé cómo llamar a lo que siento. Es como acurrucarte entre nubes o cerrar los ojos un día soleado de primavera y dejar que el aire te acaricie la cara. Como saltar en los charcos los días de lluvia o echar una carrera con el viento. Algo parecido a coger las estrellas del cielo con la mano o quizás descubrir los aromas de las flores o las galletas recién horneadas. Si estoy contigo es como estar nadando entre delfines o bailando con lobos…
Después de decir todo eso se percató de la mirada atónita de su compañero y avergonzada intentó justificar sus fantasías como una sarta de tonterías. Él no la dejo terminar y su cara de sorpresa mudó a una amplia sonrisa.
-Eso que acabas de describir es la Felicidad.
Volvió a llamar a su puerta otra vez más, no había funcionado las veces anteriores pero no se resignaba a abandonar aquel lugar. ¿Qué puedo perder? Pensaba mientras su vista se paseaba por aquel corredor que tantos recuerdos le traía.
Se sabía de memoria el número de baldosas que había en el suelo, 714; las solia contar cuando ella, coqueta, le decía que aun no estaba lista y que no podía pasar.
Sonrojó cuando le vino a la mente el momento en el que la pasión desenfrenada consiguió dominarles y casi no llegan a entrar en casa entre jadeos e impaciencia.
Que de momentos habían compartido, que de ilusiones habían realizado y ahora…
Se dio cuenta entonces de que estaba empapado: con las prisas había olvidado coger el paraguas y afuera llovía a cantaros.
De repente oyó ruidos en el interior que le sacaron de su ensimismamiento y le llevaron a frotarse las manos con nerviosismo, se escuchó cómo desde dentro quitaban el seguro de la cerradura. La puerta se abrió entonces y una expresión de sorpresa se dibujó en su rostro. Se miraron sin decir nada y diciéndose todo. Finalmente ella habló
-Tienes los pies mojados. Vas a coger frío.
Y se hizo un lado invitándole a entrar.
Éste es el primer relato que escribo y me atrevo a publicar. No se muy bien en que me he inspirado. Se aceptan criticas.

Huyendo del ruido la encontró.
Y se encerró allí,
en una habitacion tan pequeña que se olvidó de poner ventanas ni puerta,
donde no cabia la luz, ni el frío ni el calor.
Sólo la soledad le hacia compañía.
No escuchaba siquiera los gritos que desde fuera le reclamaban.
Y estando tan cerca parecia tan distante, sus ojos perdidos en algun lugar de la habitacion revelaban que
algo le preocupaba.
-Tengo miedo.-Susurró finalmente. Llevaba peleandose con aquellas palabras un buen rato.
-¿de qué?
-Todo esto es tan perfecto, que parece un sueño... y no quiero despertar.
-¿Sabes qué? Ese tambien es mi mayor miedo. Temo que te canses de mi y no pueda hacer nada para mantenerte a mi lado.
-Eso es ridículo. Yo no... lo que yo haga no tiene ningun valor.
Busqué su mirada, necesitaba sentir su calor
-Para mí sí. Tú lo eres todo. Eres mi mundo.
Acerqué mis labios a los suyos. Era cierto... él era mi vida.
...Y memorizar(te)
Y devorar cada martes por la mañana con un vasito de cola-cao
cuando furtivamente intercambiamos caricias...
Y entoncés dirigió su mirada a la suya, y como cada vez que sus ojos se encontraban un escalofrío recorrió su espalda, como si de un sueño se tratase.
-Cuentame algo- le dijo.
-¿y qué quieres que te cuente?
-No se, algo.
- Tu dime lo que quieres que te cuente y yo te lo cuento.-prometió
-Mmmm... las estrellas del cielo.
-¡¡Pero si son muchas!!
-No importa, tengo tiempo.
...Y mirando al cielo se acurrucó entre sus brazos.
...Y compartir una cama con vistas a la Luna.
Soñarte a mi lado y descubrirte alli cada mañana
...y la lluvia se pasea por mi calle con vestida de domingo,
yo la llamo pero ¡¡se le da muy bien hacerse la loca!!
Sientate a mi lado pero...
haz que parezca casualidad.
La razón por la que me cuesta tanto despedirme de tí
es que no quiero que te vayas!
-Quiero verte.
-¿Cúando?
-Hoy.Ahora.
-¿Y eso? ¿a qué tanta prisa?
-Por el cielo. Está lloviendo. Siempre que llueve estoy contigo.
-¿Y si no estuviese lloviendo?
-Entonces tambien querría...
T.A.
...frío es cuando tu no estás.
Porque creo que ya, por mucho que lo intente
No sabría encontrar el camino para volver atrás...
Me disculpo si no puedo actualizar tan a menudo como desearía pero ultimamente ando escasa de tiempo para todo... intentaré actualizar tanto como me sea posible!
Déjame que te lo diga del derecho
..o que te lo cuente del revés.
Pero por favor, permíteme besarte después.
Tomar un café hasta las diez
y perderme contigo por madrid...
Hoy puedo afirmar que ya no me duele haberle perdido
Hoy no me lamento por haberle querido
Hoy miro las nubes buscando un desafío
y mira por dónde, me encontré contigo.
Paso de recorrer praderas
a surcar océanos
y es que del verde al azul de tus ojos
no añoro lo antes tenido.
Negro.
Todo esta oscuro, triste, frío.
Sólo una estrella brilla entre las sombras;
inalcanzable, inaccesible, inolvidable.
Solo puedo desear que el viento sople con la suficiente fuerza para acercarla a mí...